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NIÑAS CON ALTAS CAPACIDADES: ¿BUSCANDO A WALLY?

November 28, 2017

¿Recordáis la satisfacción de encontrar a Wally en cada una de las láminas de los libros a los que nos enfrentábamos? Podía ser muy difícil, pero ¿a qué siempre estaba?

 

 

Fig. núm. 1 Este dibujo forma parte de la campaña publicitaria, titulada Finding Her, diseñada para llamar la atención sobre la falta de mujeres trabajadoras en Egipto, apenas el 23% (Created by illustrators IC4Design and marketing agency DDB).

 

 

Cuando trabajas con las Altas Capacidades Intelectuales (ACI) hay muchas cosas que te llaman la atención. La falta de niñas identificadas es, probablemente, una de las más llamativas.

La pregunta es sencilla ¿cómo es posible que no las encontremos? No debería ser tan complicado porque las niñas son la mitad de la población infantil.

 

¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué no se ven? ¿Por qué no las vemos?

 

La presión social, los mensajes contradictorios y los estereotipos en los roles hacen que las niñas, jóvenes y mujeres brillantes sigan estando atrapadas entre su inteligencia y su género. Podemos comprobar cómo en los países donde la igualdad de género es mayor se van destruyendo dichos estereotipos. Las investigaciones indican que, en un contexto igualitario, las niñas mejoran de manera significativa sus resultados en matemáticas, llegando incluso a tener mejores resultados como grupo, que los niños, cuando siempre se había considerado que el razonamiento lógico y matemático era una aptitud más sobresaliente en los varones. Da que pensar ¿verdad?

 

Las ACI se reparten por igual entre ambos sexos, pero solo un 35,6% (últimos datos del MEC) de las personas identificadas son niñas o jóvenes.

 

Cabe preguntarse los motivos de esta enorme diferencia y que los estudiosos del tema concretan básicamente en el hecho de que su identificación resulta mucho más difícil que en el caso de los varones. Expectativas erróneas, falta de formación del profesorado, deseo de pasar desapercibidas, son algunos de los motivos de que sea así. Como consecuencia de ello, muchas no llegaremos ni siquiera a saber que lo son.

La falta de identificación trae consigo la ausencia de una educación adecuada a sus características y necesidades.

 

¿Cuáles son los factores que influyen en esta situación?

 

Probablemente el origen deberíamos buscarlos en la convergencia de varios factores. Para poder explicarlos de manera más sencilla podemos dividirlos en dos grandes grupos:

  1. Factores de índole personal o intrínsecos.

  2. Factores extrínsecos, relacionados con el ambiente y el entorno.

 

1. Factores de índole personal o intrínsecos

 

Entre los factores intrínsecos encontraríamos a su vez muchas y posibles causas, desde las aptitudes personales, hasta la falta de autoconfianza o la elevada deseabilidad social.

 

El tema de las diferencias aptitudinales entre hombres y mujeres necesitaría, sin duda, mucho más tiempo y profundidad del que podemos dedicarle en este artículo. A este respecto es fácil oír todo tipo de tópicos, algunos tan burdos que establecen diferencias cognitivas basadas en el tamaño del cerebro; hasta otros más “sesudos” donde dichas diferencias se asocian a las hormonas, a nuestro desarrollo como especie, etc. Casi todos ellos basados en datos imposible de contrastar desde el momento que cualquier persona vive en sociedad y, por tanto, recibe un modelo educativo desde antes incluso de su nacimiento. La realidad es que incluso ideas aparentemente tan comprobadas como la superioridad en el ámbito matemático de los varones, se ven desmontadas a medida que se consigue una sociedad más igualitaria y se anima a las niñas a estudiarlas (Guiso, Monte, Sapienza y Zingales, 2008).

 

Lo que sí es más probable es que estemos educando a nuestras hijas de manera diferente a nuestros hijos, y generando en ellas una:

 

  • baja autoestima

  • elevada autocrítica

  • excesiva timidez

  • elevado sentido del ridículo

  • alta deseabilidad social

 

Todos ellos pueden terminar siendo rasgos personales difíciles de modificar, plasmándose en lo que Horner vino a llamar “El miedo al éxito” (Horner, 1972) y que varias décadas después parece aún vigente.

 

 

Fig. núm. 2 Se necesita paciencia y concentración para encontrar en estos dibujos a la única mujer que aparece entre los trabajadores. El cartel lo dice todo “Encontrar mujeres en la ciencia no debería ser tan difícil” ¿No estás de acuerdo? (Created by illustrators IC4Design and marketing agency DDB).

 

 

2. Factores extrínsecos, relacionados con el ambiente y el entorno

 

Sin embargo, es verdad que nuestras niñas y jóvenes están cambiando. Cada día se atreven más, cada día se sienten más seguras. Pero lo que no parece que esté cambiando tanto es la imagen que la sociedad, y dentro de la sociedad la escuela, tiene sobre lo que